PARTE 3
Directo al corazón.
—No, mi niña… yo no hice eso…
Pero Verónica ya había levantado la voz.
—¡Eres una ladrona! —escupió—. ¡Y además mentirosa!
Valeria dio un paso adelante.
—Mi papá confía en Rosa…
Verónica sonrió… pero no era una sonrisa bonita.
Era peligrosa.
—Tu papá no sabe muchas cosas.
En ese momento…
Algo explotó.