Un hombre recogió a un cachorro abandonado y lo cuidó durante cinco años. Pero cuando “Canelo” se enfermó y lo llevó al veterinario, el doctor gritó algo que dejó a todo el vecindario en shock: “¡Esto… no es un perro!”

El lugar estaba rodeado de montañas verdes y bosque profundo.

El director del santuario, un hombre llamado Don Mateo, escuchó toda la historia con atención.

Luego observó a Canelo.

El animal estaba de pie junto a José.

Tranquilo.

Alertando cada sonido del bosque.

Don Mateo sonrió levemente.

—Sí… definitivamente es un lobo.

José bajó la mirada.

—Entonces… ¿debo dejarlo aquí?

Don Mateo negó con la cabeza.

—No necesariamente.

José lo miró sorprendido.

—¿Cómo?

Don Mateo se agachó frente a Canelo.

El lobo lo observó con curiosidad… pero no mostró agresividad.

—Este animal no se comporta como un lobo salvaje —dijo Don Mateo—. Está completamente vinculado a usted.

José sintió esperanza.