El autobús iba abarrotado. La mayoría de los pasajeros eran mayores; algunos llevaban bolsas de tela, otros hablaban de precios y del tiempo.
Un joven de unos dieciocho años estaba sentado en uno de los asientos del pasillo. Tenía tatuajes en el brazo y el cuello, y una ligera barba incipiente. Vestía una camiseta oscura y parecía muy cansado.