El día del divorcio. Él se casó con la amante y la esposa embarazada se fue sonriendo con un secreto. Barcelona, 9:30 de la mañana. Juzgado de primera instancia.
Cristina Montalvo ajustó el cinturón de seguridad sobre su vientre de 8 meses mientras observaba el imponente edificio de justicia a través del parabrisas empañado. Las gotas de lluvia de octubre resbalaban por el cristal como lágrimas que ella se negaba a derramar.
Hoy no era día para llorar. Hoy era el día en que recuperaría su dignidad, aunque nadie más lo supiera aún. ¿Estás segura de que quieres hacer esto sola, cariño?, preguntó su madre Sonia desde el asiento del conductor.
Sus manos aferradas al volante delataban la tensión que intentaba ocultar. “Nunca he estado más segura de nada en mi vida, mamá.” La voz de Cristina sonaba extrañamente serena para una mujer que estaba a punto de divorciarse del padre de su hijo, pero había algo en sus ojos.
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