Sloane soltó un pequeño sonido de indignación.
—Esa es una acusación muy específica.
Maya sonrió sin calidez.
—Está a punto de volverse más específica.
Nathan miró a Emily, ahora desesperado.
—¿Noah es mi hijo?
El niño lo observaba con atención.
Los ojos de Emily brillaban, pero no lloró.
—Sí.
El rostro de Nathan se derrumbó.
—Perdiste al bebé.
—No —dijo ella—. Casi lo pierdo por el estrés, pero sobrevivió. Te llamé desde el hospital. Te llamé durante días. Fui a tu oficina. Dejé mensajes. Luego tu abogado envió un aviso acusándome de inestabilidad emocional y advirtiendo que el contacto directo podía afectar mi acuerdo.
Nathan se volvió lentamente hacia Sloane, luego hacia Victor Marlow, que estaba cerca de la pared de donantes con un vaso de bourbon en la mano.
La expresión de Victor seguía compuesta, pero algo en sus ojos cambió.
Nathan reconocía el miedo cuando lo veía. Había causado suficiente en salas de juntas.
—¿Qué hiciste? —preguntó Nathan.
Victor caminó hacia ellos sin prisa.
—Nathan, este no es el lugar.
—No —dijo Nathan, endureciendo la voz—. Por una vez en mi vida, este es exactamente el lugar.
La orquesta titubeó cuando el director notó la creciente confrontación. Los invitados dejaron de fingir que no escuchaban. La gran pantalla de proyección de la gala, que había estado mostrando imágenes de proyectos benéficos, cambió al siguiente segmento programado: testimonios de beneficiarios.
Se suponía que Emily hablaría en diez minutos.
Maya la miró. Emily dudó, luego asintió.
Maya caminó hasta el técnico audiovisual y le entregó una memoria USB.
La compostura de Victor se quebró.
—¿Qué es eso?
Maya dijo:
—Un pequeño recuerdo.
La pantalla se volvió negra.
Entonces un archivo de audio comenzó a sonar por los altavoces del salón.
La voz de Victor llenó la sala.
—Ella arruinará el contrato si él corre detrás de ella. Envía la carta de la clínica después de la próxima cita. Haz que parezca rutinario.
Luego la voz de Sloane, más baja pero inconfundible.
—¿Y si el bebé sobrevive?
Victor respondió:
—Entonces ella desaparece con suficiente miedo como para quedarse lejos. Nathan creerá en el dolor porque ya cree que merece castigo.
Un jadeo colectivo recorrió el salón.
Nathan se volvió hacia Sloane.
Ella se puso blanca.
Emily cubrió los oídos de Noah, aunque el daño pertenecía a los adultos, no a él.
La grabación continuó.
Sloane dijo:
—Me odiará si se entera.
Victor rio suavemente.