Durante la autopsia de unas niñas gemelas, el médico oyó risas de niños… entonces notó UN DETALLE IMPACTANTE en sus cuerpos…… En voir plus

PARTE 2: Tres semanas antes, las risas de Sofía y Valeria no venían de una morgue, sino del jardín enorme de la casa Montemayor, en Las Lomas de Chapultepec.
Era domingo. Había carne asada, música baja, una alberca brillante y empleados entrando y saliendo con charolas. Alejandro Montemayor, empresario constructor, observaba feliz a sus hijas correr descalzas.
Desde que su esposa Mariana murió en un accidente en la carretera a Cuernavaca, él había vivido con una culpa silenciosa. Por eso, cuando conoció a Renata Villaseñor, creyó que Dios le estaba dando una segunda oportunidad.
Renata sonreía bonito, hablaba suave y frente a todos trataba a las niñas como si fueran suyas.
Pero esa tarde, Valeria lanzó un globo de agua que no le pegó a Sofía.
Le explotó en la cara a Renata.
Los lentes de diseñador cayeron al suelo. Su maquillaje se corrió. Todos se quedaron callados.
“Perdón, Renata”, dijo Sofía, asustada.
Alejandro se levantó.
“Hijas, tengan cuidado.”
próxima