Cinco años después de dejar a su esposa “infértil”, un empresario se la encontró en un hospital… y la vio sosteniendo a dos niños gemelos con su mismo rostro. Entonces … En voir plus
Lucía.
Cinco años sin verla.
Cinco años desde que firmamos el divorcio.
Cinco años desde que mi madre me convenció de que mi matrimonio estaba condenado porque Lucía “no podía darme hijos”.
Ella venía rápido por el pasillo, sosteniendo a dos niños de la mano. Dos niños de unos cuatro años, con cabello oscuro, ojos grandes y esa forma de fruncir la boca que yo veía todas las mañanas en el espejo.
Sentí que el mundo se me aflojaba.
Lucía me vio y se quedó helada.
Durante unos segundos ninguno dijo nada. Los niños miraban de ella a mí, como si entendieran que algo grave acababa de romperse en el aire.
—Lucía —dije, pero mi voz sonó como la de un desconocido.
Ella apretó más fuerte las manos de los niños.
—No aquí, Alejandro.
Yo tragué saliva.