Una mujer rica entra en un restaurante de comida rápida y, por casualidad, se reencuentra con un antiguo compañero de la escuela secundaria… el mismo hombre al que ella solía perseguir en el pasado. Pero ahora, él es un padre soltero… y trabaja como camarero en ese lugar.Ella no puede evitar burlarse de él con desprecio…Pero diez minutos después… todo cambia….

No completamente.
Pero lo suficiente.
En ese momento, el dueño del local se acercó apresuradamente.
“Luis, acabo de escuchar… ¿es verdad?”
Luis suspiró.
“Parece que sí.”
El hombre lo miró con incredulidad.
“Entonces… ¿te vas?”
Luis lo miró.
Y sonrió.
“Hoy no.”
El dueño soltó una carcajada nerviosa.
“Eres increíble…”
Luis se encogió de hombros.
“Solo estoy haciendo mi trabajo.”
El hombre negó con la cabeza, alejándose.
Valeria observó todo en silencio.
Luego, tomó su bolso.
Pero no para irse.
Sino para algo que nunca había hecho antes.
Sacó su teléfono.
Lo miró unos segundos.
Y luego… lo apagó.
Luis la miró, curioso.
“¿Qué haces?”
Valeria lo dejó sobre la mesa.
“Por primera vez en mucho tiempo… no quiero estar conectada a ese mundo.”
Luis arqueó una ceja.
“¿Y eso?”
Ella sonrió ligeramente.
“Porque tal vez… ese mundo no es tan importante como pensaba.”
Mateo levantó la mirada.
“¿Te vas a quedar?”, preguntó inocentemente.
Valeria lo miró.
Dudó un segundo.
Y luego dijo:
“Sí… si no te molesta.”
Mateo sonrió.
“Entonces puedes sentarte con nosotros.”
Luis lo miró, sorprendido.
Pero no dijo nada.
Valeria se acomodó en la silla frente a ellos.
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