Mi padre es tipo de sangre O. Mi madre es tipo A. En mi informe médico, aparezco como tipo A.
Se fue.
Y esta vez… no la detuve.
Esa noche, por primera vez en muchos años, dormí sin despertar.
Sin preguntas.
Sin pasado encima.
No recuperé una familia.
No recuperé un padre.
No recuperé una madre.
Ni siquiera recuperé una hermana.
Pero recuperé algo más simple.
Y más difícil.
Dejé de ser la que siempre tenía que ceder.