—No te tardes —contestó.
Se fue al cuarto y Daniela se quedó sola en la cocina mirando aquel collar como si en cualquier momento fuera a moverse. Entonces recordó a la anciana del camión. Se sintió tonta al obedecer una advertencia así, pero algo en el pecho no la dejó tranquila. Sacó un vaso, lo llenó de agua y dejó caer el collar dentro. Luego se metió a la cama fingiendo normalidad, fingiendo sueño, fingiendo que no había empezado a sospechar que su propia casa ya no era un lugar seguro.
A las 6:00 de la mañana la despertó un olor tan agrio que la arrancó del sueño de un jalón. Se levantó descalza y fue a la cocina medio dormida. En cuanto vio el vaso, se le fue el aire. El agua ya no era transparente. Se había vuelto turbia, verdosa, con una nata extraña encima. El dije se había abierto por una rendija casi invisible y en el fondo reposaban un polvo gris y algo doblado, plastificado. Daniela empezó a temblar. Metió una cuchara, sacó lo doblado y lo extendió sobre la mesa. Era una copia reducida de su póliza de seguro de vida. Su nombre. Su firma. El monto del pago. Y en una esquina, con la letra inconfundible y cuadrada de Mauricio, cuatro palabras que le congelaron la sangre:
Mañana en la noche.
Escuchó pasos en el pasillo. Lentos. Acercándose. En ese instante entendió algo más terrible que el miedo: no estaba frente a una traición cualquiera, ni frente a una aventura, ni frente a un marido cobarde. Estaba frente a un hombre que ya había calculado cuánto valía muerta.
Guardó la mini póliza en la bolsa de su bata, dejó el collar en el vaso y se obligó a respirar cuando Mauricio entró a la cocina.
—Te levantaste temprano —dijo él, rascándose el cuello.
Luego vio el vaso y algo oscuro le cruzó la cara antes de que pudiera ocultarlo.
—¿Qué le pasó?
Daniela se encogió de hombros.
—Quién sabe. A lo mejor salió chafa.
Durante dos segundos ninguno habló. Después él soltó una risita hueca.
—Qué raro. Luego lo cambio.
Pero sus ojos no estaban molestos por el regalo echado a perder. Estaban alarmados porque algo en su plan había fallado.