La maestra lo llamó “otro numerito más” cuando la niña se desplomó… Pero minutos después, los paramédicos descubrieron algo que ella había estado ocultando durante 2 semanas.
La maestra no contestó.
Yo quería llorar, pero ni eso podía hacer. Mi pecho subía y bajaba con dificultad. Sentía la mascarilla fría sobre la cara y las voces cada vez más lejanas.
Uno de los paramédicos habló por radio:
“Menor inconsciente, posible evento cardíaco, presión inestable. Solicito traslado urgente.”
Evento cardíaco.
Algunos compañeros soltaron un grito ahogado. Valeria se tapó la boca.
La maestra Patricia intentó acercarse a mí, pero el paramédico la detuvo.
“Necesitamos espacio.”
“Yo no sabía que era grave”, murmuró ella.
Valeria la miró con lágrimas.
“Sí sabía que algo estaba mal. Ella se lo dijo. Muchas veces.”
Otro compañero, Diego, levantó la voz desde la ventana.
“Usted dijo que estaba harta de sus actuaciones.”
“Yo no dije eso.”