Entré sin avisar a la casa de mi hija embarazada y la vi lavando platos con agua helada mientras ellos cenaban; cuando su esposo gritó “¡apúrate!”, entendí que mi nieto estaba creciendo dentro de una prisión —Si no terminas de lavar antes de que se enfríen las tortillas, hoy no cenas. Eso fue lo primero que oyó Rosa al entrar a la casa de su hija embarazada. Se quedó parada en la sala, con una bolsa de pan dulce en una mano y un suéter tejido en la otra, sintiendo que el co… En voir plus