Mariana miró a su hija y respondió:
—Quiero que crezca en un lugar donde se sienta segura.
Y en ese momento supo que había tomado la decisión correcta.
Porque una familia no se mide por lo que aparenta desde afuera…
sino por la paz que se siente dentro.
—Sí… solo he tenido muchos pendientes.
Pero Rosa conocía a su hija. Sabía que algo no estaba bien.
Durante la cena, notó pequeños detalles:
Mariana hablaba poco
Miraba a Iván antes de responder
Evitaba sentarse a descansar
No era una escena escandalosa.
Era algo más silencioso… pero igual de preocupante.
Esa noche, Rosa tomó una decisión:
No iba a ignorar lo que estaba viendo.