Encerraron a una mujer indefensa… con el único perro que había hecho retroceder a todos.

—No me has olvidado, ¿verdad?

Sombra soltó un suspiro… y se acurrucó aún más contra ella.

En ese instante, Diego lo entendió.

Esto ya no era una broma.

Nunca lo fue.

Y, aun así…

lo peor todavía no había comenzado…

Parte 2…

Más tarde, ese mismo día… el centro estalló en rumores.

Los jóvenes entrenadores cuchicheaban en los pasillos, intentando descubrir una sola cosa: quién era aquella limpiadora capaz de dominar a Sombra con una sola mirada.

Los instructores veteranos guardaban silencio. Pero en sus ojos brillaba una precaución contenida.

Todos sentían lo mismo.

No había sido un simple incidente.