La segunda amenaza
De repente, el intercomunicador de la cabina emitió un zumbido.—Soy Julia, de la cabina —dijo la azafata con urgencia—. Dos pasajeros de clase ejecutiva se comportan de forma sospechosa.
María sintió un nudo en el estómago.
No se trató solo de un ataque externo.
Alguien a bordo estuvo involucrado.
—No dejen que entren en ningún compartimento —ordenó Mara—. Manténganlos en sus asientos.
El capitán parecía sorprendido.
“Estaba planeado.”
Capítulo 10: Coraje en la cabaña.
El caos estalló en el camarote de pasajeros cuando uno de los hombres sospechosos se puso de pie y mostró un arma.
—Mantengan la calma —anunció—. Este avión está cambiando de rumbo.
Pero de repente, un hombre de negocios alto se puso de pie desde el asiento 24D.
—No lo creo —dijo.
Inmediatamente se abalanzó sobre el hombre, haciendo que su arma saliera volando por el suelo.
Otro pasajero, un policía jubilado, detuvo al segundo sospechoso.
En cuestión de segundos, los pasajeros comunes y corrientes neutralizaron la amenaza.
En la cabina, Mara sintió una oleada de orgullo.
A veces, el coraje aparece donde menos lo esperamos.