Ella estaba durmiendo en el camarote 8A cuando el capitán preguntó si había algún piloto de combate a bordo.

“Aproximadamente quince minutos. Sin señal de transpondedor. Sin comunicación. Congruente con nuestra velocidad y altitud.”

Mara reconoció el patrón de inmediato.

No fue un accidente.

Fue intencional.

Capítulo 5: Amenaza oculta.
—¿Has contactado con el control de tráfico aéreo? —preguntó ella.

—Sí —respondió el capitán—. Pero no lo ven en el radar. Creen que nuestro sistema está fallando.

Mara estudió la pantalla con atención.

El avión se encontraba en una posición agresiva, exactamente la que se utiliza en las operaciones de interceptación militar.

“Obtengamos una confirmación visual”, dijo. “Enciendan las cámaras exteriores”.

Un instante después, apareció una transmisión de video.

Contra el oscuro cielo del Atlántico, un elegante avión se mantenía suspendido justo al lado de su ala.

—Esto no es un avión de pasajeros —dijo Mara en voz baja.

“Definitivamente no es amigable.”

De repente, se oyó un ruido en la radio.

—Vuelo 417, se ha desviado de su ruta —dijo una voz fría—. Ajústese a las coordenadas transmitidas.

Mara agarró el micrófono.

“Se trata de una aeronave civil en ruta regular. Por favor, identifíquese inmediatamente.”

La respuesta llegó sin dudarlo.

“Escucha… o atente a las consecuencias.”