EL CUERPO SE DESPLOMÓ SOBRE EL PAVIMENTO ARDIENTE COMO UN PESO MUERTO, Y NADIE SE DETUVO. LOS PEATONES SE APARTABAN, LANZANDO MIRADAS RÁPIDAS DE DESPRECIO SOBRE AQUEL HOMBRE ANDRAJOSO QUE YACÍA ALLÍ TEMBLANDO…”

Cuando Elena quedó embarazada de mí siendo muy joven, él la echó de casa.

Mi madre terminó viviendo en el asentamiento donde nací.

Y jamás volvió.

Cuando quiso buscarla años después… ya era demasiado tarde.

Había muerto.

Y Concepción lo culpó para siempre.

—Te busqué durante años —dijo él llorando—. Pero nunca me dejaron acercarme a ti.

No sabía qué sentir.

Rabia.
Confusión.
Lástima.

Aquel hombre roto frente a mí era al mismo tiempo un desconocido… y mi sangre.


PARTE 4 FINAL

Cuando mi abuela llegó al hospital, pensé que todo explotaría.

Y explotó.

—¡No vuelvas a acercarte a ella! —gritó apenas vio a Gabriel.

El hombre bajó la mirada.

No se defendió.

Porque sabía que merecía aquel odio.

Next »
Next »