PARTE 2
…Y cuando despertó, descubrió que las niñas que le salvaron la vida estaban a punto de perderlo todo
La madrugada cayó sobre el hospital con ese silencio extraño que solo existe donde la vida y la muerte se rozan.
En la habitación de cuidados intensivos, Alejandro Salazar seguía conectado a monitores, tubos y máquinas que hacían por él lo que su cuerpo ya no había podido hacer solo.
Durante horas, su corazón había estado peleando.
Y por primera vez en muchísimos años…
el hombre que podía comprar casi cualquier cosa en el mundo…
no había podido comprar ni un segundo más de aire.
A las 3:17 de la mañana, uno de sus dedos se movió.
A las 3:18, sus párpados temblaron.
A las 3:19…
Alejandro abrió los ojos.
La luz blanca del techo le golpeó la vista.
El pecho le ardía.
La garganta le dolía.
Intentó incorporarse, pero una mano firme lo detuvo.
—Tranquilo, señor Salazar. Está a salvo.
Era un médico.
—Tuvo un colapso cardíaco severo —explicó con voz calmada—. Llegó a tiempo… por muy poco.
Alejandro respiró con dificultad.
Su memoria estaba hecha pedazos.
El parque.
El dolor.
El suelo.
El cielo girando.
Y luego…