PARTE 2
La verdad que nadie estaba preparado para escuchar
El pequeño dispositivo quedó sobre la mesa…
silencioso.
Pero pesaba más que cualquier palabra.
El juez no lo tocó de inmediato.
Lo miraba… como si supiera que, en cuanto lo hiciera, ya no habría marcha atrás.
—¿Qué contiene eso, señora… Isabela? —preguntó, midiendo cada sílaba.
Ricardo soltó una risa nerviosa.
—¡Nada! Seguro son videos falsos, otro truco barato…
—Cállate. —La voz del juez fue seca, cortante.
Ricardo obedeció.
Por primera vez en su vida… obedeció.
Isabela tomó aire.
—Ahí dentro están los registros originales… el código, las transferencias… y las conversaciones privadas.
Lorena dio un paso atrás.
—¿Conversaciones…?
Isabela la miró.
Sin odio.
Sin rabia.
Solo con una calma que daba miedo.
—Sí… las tuyas también.